En ocasiones nunca nada es lo que parece, hasta que parece ser que es lo que realmente parecia
jueves, 4 de abril de 2013
Rutina.
Se que quizás mi apariencia no lo aparenta, se que probablemente tu, que estas leyendo esto, puedes pensar que yo soy diferente a todas esas personas que llegan a casa y son una persona totalmente opuesta a la que le gente cree que es.
Yo también soy de esas personas que llegan a casa, dan un beso a su madre, entran al baño, se desmaquillan, van hacia la habitación y su sonrisa desaparece plenamente de su rostro.
Se sientan en la cama, se ponen el pijama y se recogen el pelo con la pinza que siempre tienen sobre la mesita de noche, y entonces llega el momento de tumbarse en la cama y empezar a pensar; en todo lo ocurrido, en como ha transcurrido el día, en todas esas palabras que te ha dicho cierta persona y que de una manera u otra te han "afectado".
Le das vueltas y de repente sin saber como ni porque empiezas a pensar en esa persona y en todas las palabras que te ha dedicado, pero sobre todo en las malas, y le empiezas a poner pegas a las situaciones, a recordar todas esas situaciones incomodas por tu culpa y notas que algo se apodera de ti. Ese algo que hacen llamar culpabilidad y te vienes abajo, te derrumbas recordando momentos, palabras, miradas...
Sin quererlo una lagrima resbala por tu cara hasta hacer tope en la almohada y detrás de ella muchas mas.
Y tu mente no quiere pensar, pero no puede evitarlo.
Poco a poco dejas de pensar porque el cansancio te dice que estas agotada, tu dolor de cabeza te indica que llevas demasiado tiempo dándole vueltas a las cosas y tus ojos te dicen que quieren cerrarse y dejar todo a un lado.
Sin darte cuenta te quedas dormida, después de un largo día de sonrisas frente a todas esas personas que creen que nada ni nadie puede hundirte, después de haber ayudado a todas y cada una de esas personas importantes que lo han necesitado, después de que alguien te haya aguantado un mínimo desahogo.
Te despiertas y te das cuenta de que no sabes cuanto has dormido, pero de que es hora de vestirse y poner un poco de maquillaje en tu cara junto con esa sonrisa que la gente debe ver.
Y así, día tras día, como si de una rutina se tratase.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
"Y tu mente no quiere pensar, pero no puede evitarlo...", como tampoco puede evitar sonreír y llorar por todo eso que quedó atrás, por esos pasos que jamás se repetirán, por esos besos que jamás llegará a ser otra vez...
ResponderEliminarRutina, poderosa rutina que tal vez no exista... Poderosa rutina capaz de apoderarse hasta del rincón más remoto de nuestro ser.
Eres increíble, princesa :))