martes, 21 de mayo de 2013

La puta droga de tu dia a dia


Esos momentos en los que te sientes inferior al mundo, en los que te hacen sentir que no eres importante para nada ni para nadie, esos momentos en los que te gustaría gritar y salir corriendo hacia la nada.

Llega un punto en el que no sabes que hacer, en el que el vaso ha colmado y te ahogas dentro de el, un punto en el que no puedes mas, en el que el agobio se apodera de ti y no puedes dejar de pensar en ciertas cosas, ciertas palabras, ciertas personas, ciertos defectos... y vuelves a mirar el vaso y ves que el agua se desborda por esos finos laterales de cristal y rompes a llorar y desatas esos cabos que ataste decidiendo no soltarlos nunca. 

Llega un punto en el que ya nada tiene sentido, en el que sabes que tienes que tirar hacia delante pero no sabes porque, ni si realmente quieres hacerlo; es ese en el momento en el que necesitas a alguien que sabes que hará lo posible para tirar hacia delante contigo, alguien que te dará motivos para hacerlo, alguien que no falle nunca. ESE ALGUIEN.

Esa persona que poco a poco se ha ido convirtiendo el alguien especial, esa persona que sin quererlo se ha apoderado de una parte de ti, esa en la que no puedes dejar de pensar, esa que necesitas, que es como la puta droga de tu dia a dia, esa pequeña persona que te hace sentir lo mas grande del mundo con una sola mirada.

Y entonces ves las cosas cada vez mas lejos, pero sabes que tienes que ir a por ellas sin ningún motivo aparente, sin una palabra que te haga correr hacia ellas sin mirar atrás  y vuelves a pasado y piensas en todo eso que te detiene, en todo aquello que se interpone en tu camino y que una vez mas tendrás que esquivar aunque sea difícil hacerlo.

Al fin y cabo, el pasado esta vivido; el presente vive sin ser esperado y el futuro no se debe de esperar.




martes, 14 de mayo de 2013

Las excepciones confirman las reglas


Su mirada escondía algo.
 Desde el primer momento noté como esos ojos oscuros querían hablarme y decirme que no se sentía bien; querían mostrar ese dolor que ella llevaban dentro y gritarle al mundo que no era ninguna muñeca con la que poder jugar.
Quizá por miedo, por respeto, por no saber como hacerlo, por no querer derrumbarse ante esa situación o simplemente por intentar alejar el tema decidió esconder lo que pensaba e intento tirar para adelante del resto.
La conozco bien, o eso creo; y sé que es una de esas personas que saben cuando deben callarse, aunque en ocasiones se den cuenta después de haber hablado. Pero al fin y al cabo todos nos equivocamos.
Es una niña de esas que no son lo que aparentan, es una persona que esconde demasiadas palabras en su mirada, una persona misteriosa aunque he de admitir que a veces revela sus misterios por mucho que algo se lo impida.
Sus ojos me contaban que algo, o alguien le había echo llorar aquella tarde, que eso le hacia sentirse mal y que no paraba de darle vueltas siempre a lo mismo, a esas palabras o eso echos que no conseguí descifrar.
No se como ni porque, pero uno de esos momentos en los que perdía su mirada en el infinito como si no existiese nada ni nadie, susurro un PUTA, con una voz tenue, pero áspera.
No se muy bien porque hizo eso, quizá era como se sentía, como la habían tratado, como la gente la veía. Y de nuevo continuó mirando a la nada con los ojos llorosos llenos de misterio y mensajes por descifrar.

jueves, 9 de mayo de 2013

LE QU(I)ERO.


Esos momentos en los que sabes que lo que estas haciendo no esta bien, y aun así continuas con ellos; esos momentos en los que te arrepientes de hacer eso que estas haciendo pero los cuales no tienen vuelta atrás.
Es el momento de pensar en lo correcto, de darte cuenta de si realmente merece la pena hacer ciertas cosas mal, equivocarse en esas ciertas cosas.
Y de repente llega a tu cabeza esa persona que le da la vuelta a todo sin quererlo, que te hace ver la realidad, esa persona por la que te arrepientes de tus actos, esa persona que sin quererlo se convierte en una parte esencial. Y piensas en lo ocurrido, en el porque de tus actos, y rompes después de un día agotador, un día de esos que no tienen fin, un día en el que nada esta en su sitio y una vez mas te llevas las manos a la cabeza y te culpas de todo aquello de lo que realmente sabes que tienes la culpa...
& ya no hay nada que decir, ya las disculpas no sirven...